"Argentina aprendió a ayudar a sus empresarios"

Norma Ramiro: asesora comercial Embajada de Australia en Argentina


Por Mauricio Runno
Antes de la inauguración en Mendoza de SITEVI, días atrás, la business development associate de la Embajada de Australia, presente con un pool de empresas en la feria de alta tecnologia vitivinícola, está un poco fastidiada por ciertos aspectos de la organización. No es nada nuevo: a la impuntualidad clásica mendocina, se le suman falencias de aspectos estructurales, como la informalidad y si no es improvisación, al menos una suerte de no compromiso.
Aún así, la economista es amable y rigurosa. Su stand se suma al sector de varios países, competencias directas, como lo es Sudáfrica o Francia. La entrevista sucede en la previa, mientras todos preguntan si comenzará a horario la inauguración oficial, algo, que, naturalmente, no ocurrió.
- ¿Cuál es su misión en la embajada de Australia en nuestro país?
- Soy la asesora comercial de la oficina comercial del gobierno de Australia, llamada Austrade. Nosotros tenemos 119 oficinas como ésta, en todo el mundo, en alrededor de 62 países. Aquí, en América Latina, nuestras oficinas se encuentran en Argentina, Chile, Perú, México y Brasil. Es un trabajo coordinado. Y lo que tratamos de hacer es migrar las empresas australianas que vienen a Argentina, para que amplíen sus negocios a Chile o al resto de los países de la región. Por lo tanto el objetivo principal de Austrade es ayudar a las empresas australianas a exportar sus servicios y tecnología hacia Latinoamérica. Claro que hay otras estrategias, como las relacionadas con Europa, Estados Unidos o Asia.
- ¿Hay intercambio, también, entre los países en los que actúa Austrade?
- Sí, sí, desde luego. Aunque nosotros nos centramos fundamentalmente en la ayuda a las exportaciones australiana en Latinoamérica. Pero, si hay algún empresario argentino, y que necesita ayuda para exportar hacia Australia, también hacemos esa asistencia. No cobramos por esos servicios, ya que sólo le cobramos a los australianos.
- ¿Por qué esta modalidad?
- Ellos tienen un sistema de reintegros a través de impuestos y demás, que ellos desgravan utilizando nuestros servicios. La nuestra es una agencia del gobierno y todas las oficinas funcionan dentro de cada de las distintas embajadas. Para simplificarlo diría que es y funciona como la Sección Comercial.
- Por lo cual podría informarnos del movimiento comercial entre ambos países.
- Los datos exactos, de memoria, no los recuerdo. Pero diría que la balanza comercial en este momento es favorable a Argentina.
- ¿Es una tendencia histórica o más bien un dato de los últimos años?
- Yo diría de los últimos tiempos. Antes, incluso, era al revés.
- ¿Qué es lo que Australia vende en Argentina?
- Básicamente vienen muchos minerales, como el carbón y acero. También servicios de educación y turismo. Para Australia, éstas son la tercera y cuarta mayores industrias proveedoras de ingresos. También existen exportaciones de maquinarias, algo en tecnología. Pero la incidencia es mucho menor.
- ¿Cómo se analiza este "desbalance" en la balanza comercial?
- Esto se explica porque, en estos momentos, Argentina está exportando mucha materia prima. De golpe, el consumo de miel o aceitunas, son productos que se exportan desde aquí hacia allá. Primero porque ambos son países que tienen economía similares pero que a la vez se complementan. Australia está pasando por una sequía muy grave en la actualidad y justamente lo que está necesitando son alimentos y materias primas.
- Es la explicación coyuntural. ¿Y la más estratégica, como la incidencia del dólar bajo?
- Es indudable que incide el tipo de cambio. Y también incide que Argentina ahora está aprendiendo a realizar campañas agresivas para ayudar a sus empresarios a exportar y ganar otros mercados. Lo que también hay que remarcar es que al país aún le falta una política más agresiva de exportación y de ayuda a empresarios. Por ejemplo, la conquista de los mercados asiáticos se puede realizar perfectamente a través de Australia. Es la gran puerta. Y eso es como que a veces no…
- ¿Lo que la geopolítica argentina no comprende?
- No, aún no lo comprende. Por suerte, algunos empresarios puntualmente se han dado cuenta de esta situación: para ganar el mercado de Japón, China e India, hoy en día, tienen que entrar por Australia. Y un ejemplo claro es la visita que el año pasado hizo el ministro de Agricultura del Estado de South Australia, Rory McEwen. Visitó Argentina y Chile. Y en un momento de su estadía estaba tomando un vino, en Chile, miró el cielo, la Cruz del Sur, y dijo: “Esto es imposible. No puedo creer que Argentina, Chile, Sudáfrica, Australia y Nueva Zelanda no se unan y que agresivamente, estos países productores del llamado vino del nuevo mundo, no vayamos por la conquista de mercados como Japón, China o la India”.
- ¿Y cuál es la explicación para desperdiciar este cielo?
- Sería fantástico que se hiciera en algún momento. Pasa que, bueno, a veces no todos los países se ponen de acuerdo. En realidad no tiene que ver con una política sino más bien con los empresarios, que a veces son un poco celosos (risas).
- Un aspecto que me dejó dudas: un exportador argentino, que desea ingresar al mercado australiano, ¿recurre con mayor confianza a Austrade que a organismos argentinos?
- Se está dando eso, sí. También digo que, en lo personal, trabajo bastante con le embajada argentina en Australia. Y mantenemos mucha relación con la oficina comercial allí. Nosotros organizamos algunas visitas comerciales para empresarios argentinos, que no sólo quieren ir a ofrecer sus productos, sino que también pueden ir a comprar tecnología. Este servicio de organización para misiones comerciales es totalmente gratuito. Planificamos agendas de negocios antes de viajar. Que no se malinterprete la gratuidad: no pagamos pasajes ni estadías. Sólo la infraestructura para reuniones, contactos e intercambio comercial.
- Lo que para cualquier empresario es clave para desarrollar negocios.
- Entiendo que sí. Y es parte del concepto de Austrade. Estamos divididos en sectores, por lo que puntualmente sabemos quiénes son las personas más adecuadas para actuar en temas específicos. De ese modo detectamos quiénes pueden ayudar en tecnología vitivinícola, minería o en agro-negocios, o educación o turismo.
- ¿Cuáles son los rubros más solicitados por Australia y que desde aquí pueden satisfacerse?
- En este momento, básicamente, alimentos. Y con valor agregado. Sé que no sólo se exporta aceitunas, sino que se está intentando llegar con aceite de oliva, que, luego, los australianos lo importan a Italia, por ejemplo. Parece loco, pero, la verdad, es que Italia importa aceite de oliva de Australia…
- Que se lo compra en Argentina.
- Sí. Un verdadero triángulo. Pero funciona, es así.
- ¿Pero esta situación es lo usual?
- No, no lo es.
- Se ruboriza cuando menciona este caso
- (Ríe) Por eso digo que no es tan loco pensar en ganar el mercado japonés o chino a través de Australia. Ellos tienen mucha experiencia en el tema de comercialización con los mercados asiáticos. Pero esto, a veces, a los argentinos nos suena como raro. Para que se entienda la importancia de nuestro trabajo para el gobierno australiano puedo decirte que día a día, en mi computadora, aparece un cartel, que dice: “nosotros contribuimos a la riqueza de nuestra comunidad a través de las exportaciones”.
- ¿Nació en Argentina?
- Sí. Y no tengo nada que ver con Australia, ni familiares viviendo allí.
- ¿Habrá viajado unas veinte veces?
- Sí. Al menos viajo dos veces al año.
- Lo pregunto porque entiendo que conoce la cultura, la idiosincrasia, así como sabe de las similitudes entre ambos países. Una estructura económica muy similar, una demografía parecida, en fin, lo que se conoce sobre dos países que, aún distantes, eran muy semejantes. ¿Qué es lo que pasó para que Australia se convirtiera en un país tan respetable, con alto grado de civilización y tan desarrollado económicamente?
- Tendrías que apagar eso (se refiere al grabador y sonríe). Básicamente la diferencia pasa por una toma de conciencia en cuanto a que todo el gobierno trabaje en función del bienestar de toda la sociedad y todo el país. Teniendo en cuenta que el crecimiento económico hace al crecimiento del país. Ellos tienen una marca país y se expone en cualquier lugar del mundo de la misma manera. Hay toda una política muy coherente. El gobierno trabaja a la par del empresario y a la par de las universidades.
- O sea que intervienen los que piensan, los que poseen el dinero y los que articulan las políticas.
- Exactamente. Para todas las actividades están los tres sectores y que, además, trabajan juntos. Nadie toma ninguna decisión sin el consentimiento de las otras partes.
- Cambiando de asunto: ¿continúan las políticas favorables a la inmigración en Australia?
- Hubo un período en los años setenta que favoreció muchísimo este proceso. Y hoy continua, aunque con algunos cambios. La mano de obra calificada sigue siendo hoy en un día un punto importante, en el cual hay posibilidades de trabajar. Pero, en este momento, el gobierno no está promocionando esa inmigración con el énfasis de décadas anteriores.
- El proceso es más selectivo, entonces.
- Sí. Y hay algo muy importante, que ningún otro país del mundo anglosajón lo hace. Todos aquellos profesionales que quieren ir a hacer un posgrado en Australia, al aplicar una visa de turismo, tienen el derecho a trabajar. Y con este programa, la verdad, es que los argentinos que van, se quedan. Y el acompañante de este profesional también tiene derecho a trabajar full time. Entonces con lo que se obtiene de 20 horas semanales de trabajo perfectamente se pagan su estadía, su comida, y estudiar.
- ¿Cuál es la estadística de los argentinos radicados en Australia?
- Yo no tengo esa información. Pero sí puedo decir que la comunidad latinoamericana más grande allá es la de Brasil. La segunda es la proveniente de Uruguay. Y después se reparte entre colombianos, argentinos y chilenos.
- Y como estamos en una feria vitivinícola, la última pregunta es conocer sus gustos en este campo.
- ¿De vinos argentinos?
- En general, digo.
- Bueno, voy a hablar del syrah australiano (risas). Para mí es incomparable. Sin embargo, cuando vienen los australianos se vuelven locos con los vinos de aquí. De hecho, en la visita del ministro de Agricultura del año pasado, lo llevamos a distintas bodegas. Y estaba feliz con el malbec y el cabernet sauvignon. Ellos valoran mucho nuestro producto y no entienden por qué Argentina no exporta más.
- Es algo que nadie entiende.
- (Risas) La verdad que no, no se entiende.

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